Lo
sé, lo sé. Sé que no soy perfecta.
Que soy un desastre. Vaga, orgullosa, rayada y hasta agobiante. Se
que es difícil aguantarme, y que no siempre ayudo mucho en ese
sentido. Sé los errores que cometo. Lo que no sé es cómo
remediarlo. Cómo volverme en la chica que te mereces. Como
cambiar...
Pero
ahí estas tú, con tus frases de consuelo, con tus caras
monosísimas, y tú forma de hacerme sentir que todo puede ocurrir,
que la gente cambia... que tú has cambiado y yo he cambiado, y puedo
seguir así. Tú me insistes, perdonas, aguantas y cuidas. Consigues
que crea en mi, que crea en nosotros...
Y
por eso sé que voy a cambiar, no cuando, ni cómo, pero sé que esto
no va a quedar así... Y te lo debo a ti.
Muchas
gracias, mi vida.