Lo sé, lo sé. Sé que no soy perfecta. Que soy un desastre. Vaga, orgullosa, rayada y hasta agobiante. Se que es difícil aguantarme, y que no siempre ayudo mucho en ese sentido. Sé los errores que cometo. Lo que no sé es cómo remediarlo. Cómo volverme en la chica que te mereces. Como cambiar...
Pero ahí estas tú, con tus frases de consuelo, con tus caras monosísimas, y tú forma de hacerme sentir que todo puede ocurrir, que la gente cambia... que tú has cambiado y yo he cambiado, y puedo seguir así. Tú me insistes, perdonas, aguantas y cuidas. Consigues que crea en mi, que crea en nosotros...
Y por eso sé que voy a cambiar, no cuando, ni cómo, pero sé que esto no va a quedar así... Y te lo debo a ti.
Muchas gracias, mi vida.

Un beso tuyo se vuelve pequeño con solo desear otro más...


                                              Me elevas al infinito

Inspira, expira. Sé que no soy la mejor ayudante de sintaxis del mundo, y que puedes llegar a volverte loco. No soy un libro abierto y mucho menos una persona segura. Tengo miedo de equivocarme, y eso que en eso soy una experta... 
Pero de lo que si estoy segura es de lo mucho que me encantas. Que cada día contigo es único, y me haces vivir momentos increíbles sea cuando sea, y sea donde sea. Se que lo nuestro es verdadero. Me lo dices con la mirada. Se que no me podrías mentir. Creo al 100% en tu palabra cuando aseguras que esto será para siempre. Y créeme al 100% a mi, cuando te digo que no me veo de otro modo que contigo. Que has pasado ser mi presente a pertenecerme hasta en el futuro. Lo siento, eres mío y no te pienso soltar
Te queiro mucho, mi vida.
Que sea siempre nuestro destino el que nos guíe...



Ya que nuestro destino es estar siempre juntos.